Aprender de los errores

Hace algún tiempo, mi ego secuestró emocionalmente mis decisiones y eso me trasladó a tomar conciencia de que hay que aprender de los errores. Sucedió momentáneamente, pero lo hizo.

Cuando te dedicas a invertir lo haces para ganar dinero.  Pocas veces asumimos que podemos perder el dinero, y si lo asumimos lo hacemos solo en parte.

De hecho, me atreveré a decir que los inversores que pierden, o perdemos dinero, no queremos reconocer que hemos errado, o que no hemos dedicado el suficiente tiempo y empeño en asumir las pérdidas como parte de la inversión. Eso hay que entenderlo porque forma parte de la inversión.

Los errores son necesarios para seguir avanzando y progresar, no solo en las inversiones, sino en todo.

Asumimos que nos equivocamos cuando hemos respondido mal las preguntas en un examen y hemos sacado mala nota, o que jugando al fútbol o al baloncesto hemos herrado un pase, o que nos perdemos por la montaña al decidir un camino equivocado. Pero más nos cuesta reconocer que hemos tomado malas decisiones invirtiendo en negocios, empresas, o lo que sea, sin saber qué hacíamos y sin conocer en qué invertíamos. Eso también es un error, pero no queremos asumirlo.

Hace algunos años tuve la ocasión de entrevistarme con una persona que afirmó categóricamente que el equivocarse en su vida había sido su salvación. Me sorprendió la contundencia de su afirmación, pero fue decisiva en ese momento para mí.

El error es una segunda oportunidad para mejorar del aprendizaje.

Lo que nos cuesta en el tema económico es asumir que también nos equivocamos. Cuando hay acierto y ganamos dinero somos “dioses”, pero si sale mal, intentamos obviar y perder cuanto antes ese recuerdo doloroso. Está bien, no voy a negarlo, pero estamos haciendo trampas al solitario.

Habituado a asistir a conferencias, certámenes, coloquios y sesiones de trading, una vez tuve la gran suerte de escuchar a un compañero inversor decir verdades como puños. Basó su conferencia en determinar todo lo que había perdido en varias cuentas de trading. Utilizó un leguaje empático, simpático y se ganó al público sacando alguna que otra carcajada. Basó su exposición en cómo había vivido desde su experiencia el error continuo de esperar que la cuenta mejorara y que en algún momento llegara a ser positiva. Eso no sucedió y las perdió. Él esperaba que le fuera bien, pero no supo acatar o reconocer que algo no iba bien en su momento.

La cara de la gente se desencajaba por momentos, pero más de uno, por no decir muchos, se vio reflejado en parte con lo que explicaba. Nos cuesta mucho reconocer los errores.

Aprendió de ello, y después de reconocer y observar cómo había perdido aquel capital empezó a preguntarse por qué dejó que pasara y qué podría haber hecho para mejorar su operativa y sus resultados.

Todos tardamos mucho tiempo en ver y observar concienzudamente lo que nos pasa. Reconocer el error, a mi humilde entender, no es humillarse, sino aprender y crecer a nivel personal. Y me refiero a  todos los niveles.

En mi caso particular, he reconocido errores que han hecho necesario adaptarme a circunstancias muy complicadas en mi vida: pérdida de seres queridos, retos personales incompletos, separación y rupturas sentimentales, accidentes de circulación con consecuencias lesivas importantes, proyectos fracasados, inversiones fallidas, cambios de domicilio repentinos, amistades olvidadas… Errores o vaivenes de la vida.

De todo se aprende. Debemos permitirnos el lujo de equivocarnos constantemente en nuestras decisiones y quehaceres diarios. Tener presente que se puede aprender de los errores.

Cuando invertimos lo hacemos para sacar provecho, pero si va mal (perdemos dinero) estamos a tiempo de corregir para que la herida en la pérdida deje de sangrar. Reconocer que estamos equivocados es un acto de valentía. Debemos aceptar que no somos perfectos y que podemos equivocarnos. De hecho, si no fuera así nuestra vida quizás no tendría sentido.

Piénsalo en calma; si supieras todo lo que va a suceder y siempre lo hicieras perfecto, ¿tendría sentido tu vida? Yo creo que no, me vas a perdonar, pero la vida no es perfecta.

Cometer errores es ser realista.

Está claro que antes o después meterás la pata y perderás dinero con alguna de tus inversiones. Y de ahí tenemos que extraer un aprendizaje, del error. Para ello hay que aprender cómo hacerlo.

Queremos transmitirte que hay que aprender a hacer las cosas con sentido, está genial tanto si lo hacemos bien como si nos equivocamos. No hay que flagelarse, podemos centrarnos en las cosas que nos sirvan y dejar perder las que no nos ayudan a seguir avanzando.

Gana invirtiendo, y cuanto más mejor, pero asume que te equivocarás. De esos errores extrae el aprendizaje. Ahora toca analizar lo que pasa, sea lo que sea que dificulta tu desempeño como trader o inversor.

Insisto, recientemente me ha servido de mucho asumir que de todo se puede aprender y que hay que seguir.

Ese es mi único objetivo desde estas líneas: aprovecha el error para aprender. Equivócate y aprende en ello.

Jordi Grau.

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