Fulanito y Menganito nos han acompañado desde bien pequeños en nuestra rutina diaria. Han sido la excusa perfecta para eximirnos de responsabilidades y los hemos acogido en nuestra familia como a uno más. Es curioso que, por rutina, los hemos utilizado para excusarnos de errores producidos por nuestras decisiones o por la falta de ellas.
Hay un día en nuestra vida, muy pocos son los precoces que tienen la suerte de experimentarlo en la juventud, que uno decide tomar el timón de su vida y dejar de navegar a la deriva. Ese fantástico día decides mandar a paseo a Fulano y Mengano. A partir de entonces dejas de quejarte y te haces responsable de tus actos.
Muchos aspirantes a traders notan un antes y después cuando llega ese día. Dejan de echar la culpa de sus stops al mercado, a los traders institucionales, al moderador de la sala que sigue, al consejo del sabio analista de turno, al calor, al lloro del niño o a la mosca «cojonera» que se puso en la pantalla cuando decidió entrar en una operación.
Es imprescindible asumir la responsabilidad de nuestros actos. Al igual que te haces responsable cuando firmas un documento, llámese contrato o hipoteca, no hay nadie apuntándote con un arma en el instante de pulsar el ratón para entrar en una operación. Estamos cansados de escuchar excusas y maldecir a todo tipo de entes físicos y factores esotéricos.
Tu, como trader, participas en el mercado porque tienes un conjunto de reglas, impuestas por ti, con una ventaja probabilística y decides ejecutarlas. Tu eres el único responsable de haber puesto esas reglas y de ejecutarlas con disciplina. Si no cumples esas reglas, estarás faltándote al respeto y eso, créeme amigo mío, es el mayor de los pecados en el mundo del trading. Improvisar en este mundo puede salirte muy caro y te llevará a perder el control y maldecir todo ser inerte o viviente que circule por tu mermado cerebro, poseído este por tu Ego.
Conocerte bien, tener un equilibrio emocional, operar bajo condicionantes externos favorables y tener confianza en ti mismo, son factores imprescindibles para operar en los mercados financieros en paz. Llegar a sentir que tus agentes emocionales son como una balsa de aceite, equilibrados y serenos, te harán entrar en un estado donde poder tomar decisiones de una forma consciente y meditada, sin caer en precipitaciones e impulsividades.
Si equilibramos nuestro estado anímico, ejecutamos lo que nuestro método dice y asumimos la responsabilidad, estaremos cada vez más cercanos a operar bien de forma regular, sintiéndonos cómodos ante las pantallas y por supuesto evitaremos frustraciones y remordimientos.
Luis David Pérez