Mamá, de mayor quiero ser trader

Son las 20:15 y Luisa llega a casa tras una larga jornada de trabajo. En el salón le espera Adrián, su hijo de 17 años que está sentado en el sofá leyendo atentamente el ordenador portátil.

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—Hola Adrián, ya estoy aquí. ¿Qué tal ha ido el día? —le pregunta.

—Muy bien. Nos han mandado un trabajo en clase. Tenemos que hacerlo en parejas, me ha tocado con Jaime.

—¡Ah si!, cuéntame de qué trata —le sugiere Luisa.

—En el instituto quieren saber qué vamos a hacer en el futuro y nos han pedido que elijamos una profesión y describamos en qué consiste y por qué queremos dedicarnos a ella.

—Suena interesante —interrumpe la madre.

—Pues la verdad es que si. Y verás, estuve con Jaime buscando en internet oficios que se puedan hacer desde el ordenador y a ser posible desde casa. Sabes que me encanta la informática y odio veros a papá y a ti dedicando 2 horas cada día en ir al trabajo. Apenas os veo y no tenéis tiempo para hacer nada que no sea trabajar.

—Te entiendo, hijo. Y… ¿qué habéis decidido?

—Mirando por internet hemos descubierto una profesión que se denomina “trading”. Consiste en operar en bolsa desde casa, es algo que nos llama mucho la atención. No sé si será muy difícil, pero hay multitud de cursos e información sobre ello en la red. Mira, aquí hay uno que asegura ganar dinero desde una terraza al lado de una piscina, y sólo necesita un ordenador portátil y conexión a internet —sonríen ambos.

—Jamás he escuchado hablar de ello —Comenta Luisa—. No creo que sea tan fácil como lo pinta ese chico, pero suena interesante. Seguir investigando y, por cierto, me encantaría ver ese trabajo cuando lo tengáis terminado.

—¡Vale!—afirma Adrián mientras sigue indagando por la red.

A las 2 horas por fin llega Pedro a casa, está agotado tras 12 horas infernales en el almacén. Adrián está acostado y Luisa aprovecha para hablar con su marido.

—Verás, hoy estuve hablando con Adrián y me dijo que de mayor quiere ser “trader” —afirma Luisa.

—¿Trader?, qué curioso. He oído hablar de esa actividad.

—¿En serio? —pregunta rápidamente su mujer.

—¿Recuerdas a Ramón, el hijo del vecino de mis padres? Estuvo en la universidad, cuando terminó no encontró trabajo y comenzó a estudiar algo relacionado con las inversiones financieras y, según su padre, se dedica a invertir su propio capital desde casa, a eso le llaman trading. Ahora creo que está pasando unos días con su hermano, en Bélgica.

—Sabía que trabajaba desde casa pero no tenía claro qué actividad realizaba. Si no te importa, creo que sería interesante hablar con él, contarle que nuestro hijo tiene interés en esa profesión y averiguar, a través de alguien con experiencia y de primera mano, en qué consiste y qué pasos puede seguir—propone Luisa.

Pedro consigue localizar a Ramón y quedan a tomar café unos días más tarde.

—Verás, Ramón. Mi hijo está en plena adolescencia, comienza a hacerse preguntas sobre el futuro y a través de un trabajo que le enviaron en el instituto, ha descubierto la actividad del trading. Para mi es algo desconocido y pienso que él tiene muchos pájaros en la cabeza. Quisiera que me contaras en qué consiste la actividad y qué puede aportarle a mi hijo si decide arrancar por este camino.

—Me alegra mucho que el trading haya despertado el interés de un chaval tan joven como Adrián. Es normal que tenga muchos pájaros ya que la publicidad acerca de este mundo es muy confusa y algunos hacen unas campañas de marketing muy seductoras para atraer clientes a sus cursos y productos. La gente suele entrar en este mundo con la única intención de ganar dinero, sobretodo de forma rápida. Están muy influenciados por películas donde se muestra la bolsa como una actividad donde se busca dar el “pelotazo”.

—Eso es lo que yo pensaba—afirma Pedro.

—Hay muchas formas de ganar dinero en bolsa. Primero has de elegir el tipo de operativa, producto o activo. También definir si te vas a enfocar en invertir tu propio capital, el de terceros o ambos. Finalmente tienes que decidir si esta actividad va a ser secundaria o tu principal fuente de ingresos.

—Te voy siguiendo. Nosotros somos una familia humilde y disponemos de pocos recursos económicos, supongo que tendría que ir enfocado a trabajar para otros—sugiere Pedro.

—No es necesario. Puede comenzar a operar su propio dinero con un capital pequeño, gracias a que en ciertos activos te permiten aprovechar el efecto apalancamiento, donde no te exigen aportar la cantidad total, sino una garantía del activo a contratar o comprar. Lo que si ha de tener claro es que le va a hacer falta estudiar. Existe formación reglada por el Estado, que puede aportarle conocimiento y una visión académica del funcionamiento de los mercados. Pero también hay una gran variedad de cursos donde operadores profesionales transmiten su experiencia y entrenan personas para que operen por su cuenta.

—¿Todo ello se puede hacer en nuestro país o hace falta viajar?—pregunta Pedro.

—Una de las grandes ventajas actuales es que prácticamente todo se puede hacer on-line desde casa. Al ser una actividad que no precisa horario ni ubicación física, es muy sencillo compartir conocimiento a través de internet, ya sea con vídeos, documentos, videoconferencias, etc…

—Me parece muy interesante lo que me estás describiendo, pero… ¿Todo el mundo que hace esos cursos acaba viviendo de sus operaciones?—pregunta Pedro un tanto incrédulo.

—Rotundamente no, afirma Ramón. Las inversiones financieras y más concretamente las operativas que buscan sacar rendimiento al mercado en corto espacio de tiempo, ya sea intradiario o medio plazo, requieren de un componente psicológico muy importante y ahí es donde la amplia mayoría de las personas que se inician en esta actividad tropiezan y acaban abandonando.

—¿Cómo es eso posible?—pregunta sorprendido Pedro.

—Porque se topan contra barreras culturales y creencias limitantes como la relación que tenemos con el dinero. Tienen que lidiar con la inseguridad, han de entrenar la paciencia y disciplina, acostumbrarse a vivir en la incertidumbre, tener autocontrol, ser capaces de detectar, contener y gestionar emociones, eliminar el miedo a la pérdida y la ganancia, mantener el autoestima alta y sufrir periodos de ansiedad, depresión y frustración, lograr el equilibrio necesario para afrontar cada instante como si fuese único, tener criterio propio para tomar decisiones en corto espacio de tiempo… Como verás esto es lo más complicado y a la vez lo más importante que debemos cumplir los operadores.

—Me estás asustando, Ramón—responde Pedro—. Tengo la impresión que sobre esto no ha leído nada mi hijo. No obstante me parece que, cada aspecto que mencionaste anteriormente, son pasos que él debe dar en esta vida.

—Correcto, y añado que gracias al trading puede encontrarse con ellos cara a cara antes que el resto de las personas. Seguramente se convierta en toda una experiencia de desarrollo personal. Es un camino que requiere de mucha exigencia, independencia y voluntad. Al fin y al cabo cualquier actividad que quiera hacer va a necesitar de todo su empeño. El escenario actual requiere que seas el mejor en tu campo, ofrezcas algo que no tengan los demás, poseas talento, creatividad e implicación. Lo más importante es que se dedique a algo que le apasione. Es joven y va a equivocarse muchas veces en su vida. Si veis que tiene predisposición por aprender trading, apoyarle.

—Estoy de acuerdo contigo, Ramón. Él tiene que decidir su porvenir y una vez sé de qué va esto del trading, no tengo ningún miedo a que arranque por ello. Muchas gracias por tus aclaraciones.

Pedro y Luisa estaban de acuerdo en apoyar a su hijo si algún día quería tomar el hasta ahora desconocido mundo del trading. A partir de entonces comenzaron a indagar por la red y decidieron realizar algún curso formativo familiar relacionado con educación financiera y bolsa.

Las advertencias que Ramón dio sobre las fases a superar por el trader son reales. Cada día miles de personas luchan por sacar beneficio en los mercados. No pueden obviar la necesidad de equilibrar sus emociones e impulsos. Para ello es necesario conocerse bien, detectar los puntos débiles y trabajarlos. Por supuesto se debe potenciar los buenos. Desde Enneatrading ayudamos al trader a encontrar esa sintonía necesaria para operar sin presiones; ayudándote a detectar y controlar las emociones a tu favor. Trabajamos on-line, de forma privada y con absoluta discreción. Sólo será necesario tu total compromiso.

@iamluisdavid

Enneatrader

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